Razones por las que participamos en un crowfunding


En este mundo en el que los proyectos de crowdfunding aparecen como hongos nos siguen sorprendiendo campañas que triunfan a pesar de que, desde nuestro punto de vista, están muy mal planteadas.
En realidad no sabemos por qué nos sorprendemos. Pensándolo un poco la explicación es sencilla: lo primero necesario para que un proyecto de crowdfunding musical funcione es que a la gente le apetezca comprar tu música. Y a veces con eso vale.

Pero la mayor parte de los proyectos de este tipo son, además, una forma de darse a conocer, de hacer crecer la base en la que se apoya tu carrera. Para eso a lo mejor estaría bien saber qué busca la gente que participa en proyectos de crowdfunding.

Nos hemos preguntado a nosotros mismos por qué ponemos pasta en este tipo de cosas y el resultado es este:

  • Ver al músic@ o banda involucrado. No solo dar la brasa tipo “pon dinero en mi proyecto”, sino mostrar ilusión real (o al menos creíble) por su trabajo. En este tipo de proyectos hay un componente muy grande de empatía y simpatía con la persona o banda a la que financias.
  • Saber las fechas en las que van a pasar las cosas. Nos hace sentir que es real y que han pensado el proyecto. Sabemos que pueden pasar mil cosas y los tiempos pueden variar, pero como somos bastante razonables si nos lo explican podemos entender lo entendible.
  • Saber en qué van a gastar el dinero. En Goteo puedes ver el desglose del presupuesto y la planificación temporal del mismo. Los proyectos, ya sean para hacer galletas de mantequilla, software, discos o lo que sea, tienen que tener algún plan y si nos lo enseñas ganarás puntos de confianza. ¿Tú comprarías una casa si no vieses el terreno ni los planos ni nada más que un cartel por muy bonito que sea?
  • La música. Ya lo hemos dicho. Asume que una parte de la gente que llegue a tu proyecto no conoce NADA de tu trabajo. Asume eso y ofrece información también para esa gente, que encima son a los que deberías querer llegar y convencer. Los otros ya están convencidos como dijimos al principio. Una canción de adelanto también ayuda. Ya sabemos que un disco es mucho más complejo que una sola canción, pero también hay un componente psicológico en el compromiso de los demás hacia ti y ese compromiso aumenta si das cosas además de pedirlas. Si las regalas, queremos decir.
  • Recompensas adecuadas, coherentes y para todos los bolsillos. Una descarga digital por más de 6€ nos parece demasiado. O una mención por 10€. Un proyecto de crowdfunding en una plataforma digital donde no se puede obtener el disco más que en formato físico nos resulta raro, por decir algo.
    Cuando hemos hablado de los precios de las descargas con los músicos siempre nos dicen que un disco tan barato (aunque sea digital) es no valorar su trabajo. Entendemos la sensación pero nuestra forma de ver la descarga digital es otra:
    Todos sabemos que podemos conseguir el disco gratis con esperar un poco de tiempo desde el lanzamiento, y puede que lo descarguemos por curiosidad, que queramos escuchar para ver si nos gusta. Esto es delito, somos unos piratas malísimos etc. O es como si tu colega te grabase un cassette o te prestase el CD (a veces es simplemente eso lo que pasa).
    Si el disco nos gusta probablemente vayamos a un concierto y paguemos la entrada y si nos sigue gustando compraremos los futuros discos. Esa es la lógica del “cliente” al que va dirigida la recompensa de la descarga digital.
    Si le pones a ese modelo de cliente una descarga a 2 o 3 € probablemente diga “bueno, por dos euros no me complico la vida y lo escucho legal y ayudo a este muchacho, chica o grupo que parecen majetes”.
    Si la descarga es cara o va vinculada exclusivamente a un producto físico estás perdiendo GENTE. No dinero, escucha bien. GENTE que escuche la música que haces. O sea, estás reduciendo las posibilidades de transformar delincuentes piratas en clientes enganchados a tu trabajo que lo aprecien como tú y estén dispuesto a pagar más de lo que vale un disco físico porque hay una cosa que se llama “valor sentimental” y que las cosas físicas o el arte adquieren cuando forman parte de nuestras vidas, no antes. Piénsalo.
    El que paga 3 euros por una descarga de un disco no está diciendo que tu trabajo valga 3 euros. Está diciendo que, de momento, su nivel de compromiso con tu trabajo es ese. Y eso es mucho más que el nivel de compromiso de todas esas discográficas que te cerraron la puerta.
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