Pólvora (después de varias escuchas)


leivapolvora                                                Foto Lovemusic.

Escuchar “Pólvora” me hizo pensar en capas que quitarse. A mi Leiva me gusta más cuando habla que cuando canta, cosa que suena terriblemente cruel, así de golpe, pero que en realidad me parece terriblemente buena.

Está cambiando el rumbo y ha dado dos pasos de gigante en dos discos. Venía de esconderse detrás del personaje. Sigue escondiéndose detrás del personaje aunque hemos empezado a verle la nariz entre todo eso de lo que es y lo que deja de ser rockandroll. La vida del músico. La vida del viajante de productos hospitalarios. No lo sé.

Yo le veo con el bocata de tortilla casera en el Calderón o le imagino haciendo bechamel con su pijama roto y me pregunto qué pasará cuando escriba siempre desde ahí.

Quiero comprobarlo inmediatamente porque si empezando desde el dandy de barra y las grupies y el llamar estúpida a una chica, que son cosas que a mi, de entrada, me hacen dar como tres pasos hacia atrás, si empezando desde ahí, de pronto se cuela “Palomas” y me acelera el pulso. O empieza “Vértigo” y me olvido completamente del concepto filosófico del rockandroll, del personaje, de la persona que hay detrás.

Si partiendo de esa base y enseñando solo la nariz pasa ya todo eso, me pregunto cómo será el mareo cuando no se aprecie la coraza.

“Vértigo” pega con mi vida corriente, mi ropa de H&M, mi horario de oficina, mi falta de misterio. Ese ser una historia más en la ciudad por la que a veces nos cruzamos queriendo y otras sin querer. Buscando una paz que no depende solo de uno.
Esa es la magia. Un día de estos Leiva va a hacer un disco con 10 o 12 canciones como “Vértigo” donde nadie necesite buscar al autor porque se esté encontrando a si mismo.
Para mi “Diciembre” fue la maravilla de “Miedo”. La pura fortaleza de asumir lo que te hace vulnerable y a la vez te ilumina. Una canción que supe mía desde la primera vez y que sigue siendo mía un año y pico después.
Estaba también una manera de cantar un poco más natural. Y, además de dos maravillosas letras ajenas, tenía también “Telediario” que es una forma de tratar al personaje más desde la broma privada que desde el disfraz y encima suena fantástica.

Así que esperaba esta “Pólvora” y el toque Raya. Sabiendo que había altas posibilidades de decepción. Como siempre que esperas demasiado.

Resulta que me parece un disco prometedor. Que para mi empieza mal porque el homenaje a los cantantes me resulta el “antitelediario” y la melodía me suena a otra canción que todavía no he identificado (literalmente esta vez).

Después “Terriblemente cruel” con melodía irresistible y una letra que me sigue pareciendo pura coraza.

Y entonces el primer flashazo: Palomas. Empieza con esa imagen y, joder, la canción me huele realmente a verano propio. Todavía no ha mencionado el verano pero estás allí ya. A esa hora en que las playas y las piscinas se empiezan a vaciar. Y los vientos mejorando una canción maravillosa. Y Raya apareciendo por fin. Luego viene la segunda estrofa y yo vuelvo a flotar por las aceras como si no hubiesen pasado casi cuatro años.

“Del hueso una flor” da la sensación estar escrita revolviendo los grumos de harina para que la masa de las croquetas quede impecable. Es una tormenta perfecta y suena a tormenta perfecta.

Después el “vértigo” del que ya he hablado, el vértigo de lo imprescindible que va a ser Leiva algún día y las ganas de estar ahí escuchando cuando pase. Una joya maravillosa que se mete hasta el fondo y cada vez que suena entra un poco más adentro.

“Hermosa taquicardia”, ya lo dije, hace honor a su nombre. Porque me clavas el arpón con la mirada, me clavas el arpón y luego nada. Me recordó a Drexler por su capacidad para narrar procesos mentales ajenos o colonizar procesos mentales ajenos. Conjugar con maestría lo que uno piensa en medio del caos de lo que uno siente.

“Ciencia ficción” me parece una canción para entrar en cualquier sitio moviendo el culo al ritmo de la música y que se calle todo el mundo mientras se gira para mirarte. Danza de cortejo y teatro y exageración por todos lados. Y ella está. La chica está más allá de sus piernas. Es por lo menos tan lista como él y está más atenta. La chica está y me gusta.

“Francesita” y “Pólvora” son un punto final que es un punto y seguido.
Creo que lo mejor que puede pasarle a uno cuando escucha un disco por primera vez es querer escuchar el siguiente.
Si tuviese que apostar diría que el siguiente de Leiva va a ser todavía mejor. Nos enseñará las entradas, más cicatrices, pero no nos daremos cuenta porque estaremos viéndonos a nosotros todo el rato.

Mientras tanto este disco tiene 13 canciones que sonarán de maravilla en directo y 7 canciones que además escucharé y cantaré y bailaré y sobaré hasta la hartura mientras vivo.

Pólvora ya está en Spotify por si les apetece.

Ah! Y muchas gracias a Lovemusic por cedernos amablemente la imagen que aparece tanto en la portada como al empezar este post!

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