Invitados maleducados


Músicos del mundo si un colega os invita a tocaros una de las vuestras en su concierto hay cosas que no son buena idea. Cosas tan obvias que parece mentira que tengan que decirse. Pero visto lo visto,  habrá que recordar que no es buena idea:

  1. Cantar a voces durante TODO el concierto mientras esperas tu turno de forma que es prácticamente imposible escuchar al músico protagonista incluso aunque tenga micrófono y tú no.
  2. Pasearte por la sala ir y venir de un lado para otro, saludar a gente en medio del pasillo de forma ostensible e innecesaria mientras tu colega intenta dar su concierto contigo en el medio. Que sí, que ya te hemos visto. Ahora siéntate, cállate la puta boca y espera a que sea tu momento. O sal a fumar, lo que te sea más sencillo.
  3. Cantar una canción cortavenas si el concierto de tu amigo  es una explosión de buenrollo. Vas a romper el ambiente y no te beneficiará. Si todas tus canciones son completamente cortavenas avisa, por lo menos. La gente es más comprensiva de lo que parece pero espera cierta empatía por tu parte. Toda de la que seas capaz, en realidad.
  4. Insultar al anfitrión.

Ten en cuenta que:

  •  El público está allí porque le gusta tu amigo. No tú. Así que si te metes con él te vas a poner de entrada a gente en contra sin ningún motivo y es justo lo opuesto a lo que necesitas.
  • Quedas como un envidioso resentido maleducado. O sea muy mal.

Ejemplos reales de cosas que pasaron y que habría que evitar a toda costa:

  1.  Buho Real. Interior noche. El músico protagonista llama a su colega para cantar una a medias. El colega dice “yo cuando escuché esta canción por primera vez pensé que era tan buena que no podía haberla escrito él y que tenía que habérsela plagiado, no sé a un músico israelí o algo así. Estás seguro de que es tuya? jejejje”. El público en un espeso silencio del tipo “pues a nosotros no nos hace ni puta gracia nada de lo que acabas de decir”. El invitado se pone en modo pasivo-agresivo y añade “Bueno, era una broma, lamento muchísimo que mi sentido del humor no sea de su agrado”. El silencio parece ya la niebla de Londres cuando “Jack el Destripador”. Y yo particularmente empiezo a entender el descuartizamiento como única vía en según qué casos.
    El músico protagonista acude al quite “es así y tenemos que quererlo”. Yo me muerdo la lengua para callarme que conmigo que no cuenten para querer a nadie que haga semejante comentario de alguien a quien dice considerar amigo. Cada vez que el susodicho sube de invitado a algún concierto en el que estoy entre el público yo pongo mi más genuina cara de acelga agria.  No puedo evitar acordarme del chiste sin gracia y ponerme en guardia para la impertinencia del día.
  2. Libertad 8. Recientemente. Promesa con talentazo llenando el escenario una noche de calor. Cinco minutos de la promesa vendiéndonos el crowdfunding de su colega y cómo habría que colaborar y cómo le ayudó muchísimo y cómo es un tío que merece la pena.
    El invitado se sube al escenario y dice “a ver este es el momento en el que el cantautor se pide las copas por eso me invita a cantar, no por ayudarme a mi”. Yo decido que aunque sea el puto dios de la música del siglo XXI conmigo que tampoco cuente para el crowdfunding. Luego me siento mal por ser tan tajante.  Pero me ayuda el angelito a sentirme menos mal añadiendo “y quiero avisaros también de que el concierto de aquí en adelante irá en declive porque aquí las copas las ponen muy cargadas”.Alguien le ríe la gracia tímidamente. Empieza a cantar. Y claro, como era de esperar, no es el puto dios de la música del siglo XXI. Los buenos de verdad no hacen esas cosas. Interpreta una canción que me resulta chulesca hasta los extremos, que degrada aun más el vapuleado concepto de musa (algún día tengo que escribir en serio sobre “las musas” y en lo que algunos las convierten), larga como un día sin pan, inconexa como la madre que la parió, con una mezcla de estilos indefinible que da la sensación de haber juntado 3 trozos, dos melodías y 3 estribillos que tenía por ahí colgando y que salga el sol por Antequera. Y sí. Puede que no esté siendo justa, que piense eso de la canción desde el prejuicio de su forma de presentarse en un escenario. Intuyo que si la canción hubiese sido genial me habría parecido simplemente buena.

Así que resumiendo: si te quieres poder permitir esas sobradas asegúrate de que lo que vas a hacer después es simplemente genial para compensar lo de ponerte a la gente en contra. O aplica el criterio de empatía y no te pongas a la gente en contra tontamente, ya que estás.

Nota: La imagen que aparece en portada de Witty es el cartel de la peli de Almodóvar.

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  1. […] que ya me puse como una hidra de siete cabezas con los invitados maleducados esta vez me toca hacer autocrítica. El público puede ser de lo más insoportable. Podemos. Cada […]



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