El Segundo Round de ChivoChivato


La serendipia es la forma cursi o redicha o de moda para hablar de esas casualidades que a veces no son tanto y que nos llevan por la vida dando saltos.
La serendipia llevó esta vez a mis pies a saltar de ese guitarrista de cuyo nombre no lograba acordarme, siempre en el lado derecho del escenario (o izquierdo según se mire) durante los conciertos de Lichis a este Pepo López con nombre, apellido y banda propia: Chivochivato que presenta disco nuevo esta noche en la Galileo de Madrid.
Puede que nunca hubiese escuchado a ChivoChivato si no fuese porque Pepo López está ahora al lado derecho (o izquierdo, insisto) de Quique González en la mejor gira del año en mi nunca modesta opinión.
Y resulta que me gustan. Y resulta que ahí están también, además de las guitarras prodigiosas y la voz de Pepo, Daniel Ortín y Cobre (batería y bajista de La Cabra respectivamente).

Hay algo de la forma de cantar como arrastrándose que me recuerda a Lichis, tengo la sensación de que Pepo todavía puede cantar mejor o más personal o las dos cosas.

También hay en este disco letras escritas desde procesos mentales con los que me identifico.
Siempre me ha interesado mucho la mecánica del pensamiento de la gente. El puro giro de los engranajes, origen o resultado de esa mecánica aparte.
El disco de ChivoChivato me ha hecho sonreír muchas veces por eso. Porque podía oír los engranajes girando palabras y reconocerlos en el propio giro de mis ruedecillas minúsculas.

Cada vez menos a menudo me identifico con “la chica de la canción”, porque las chicas de las canciones, como aquella de Circodelia,  fíjense bien y alucinen, frecuentemente no son nadie. Un montón de piropos, lugares comunes o hipotéticas promesas de improbables futuros. Y el vacío.

La musa es cada vez más la nada. Indistinguible de la musa del vecino.
Pero en el disco de Chivochivato no hay “chica de la canción”. Hay personas viviendo.
Peleándose, reconociliándose, soñando despiertas, lamentándose, equivocándose. Bromeando sobre el desastre. Sobreponiéndose. Entendiéndose. Avanzando hacia donde sea que nos lleven la serendipia, las decisiones que tomamos, las cosas que pensamos, los impulsos aproximadamente irracionales, las pasiones, las necesidades, las querencias, las idioteces y el resto de los ingredientes de la realidad. Incluida la fantasía.
Así que me alegro mucho de que Quique González lo eligiera no solo porque he recuperado viejos recuerdos casi olvidados de los tiempos en que Lichis todavía era La Cabra Mecánica. No solo por el placer de ver al músico de guardia exultante en el escenario.
También por las horas escuchando un disco que palpita. Y suena como todo lo que toca Pepo López.
Esta noche, en Galileo,  Segundo Round. No voy a hacer la broma sobre apuestas y Chivochivato dejándonos ko, que está ya muy vista…
Escuchen el disco en Spotify
Si pueden, dense una vuelta por la Galileo esta noche. Y mañana me cuentan si mereció la pena.


Presentación de “Segundo Round” nuevo disco de Chivochivato

Hoy a las 21.30 

Sala Galileo Galilei (c/ Galileo 100

<M> Islas Filipinas, Canal

Anuncios

Dinos algo witty

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: