Soy como los músicos


Este alegato empezó a tomar forma tras un concierto Rafa Pons, quién siempre tiene un momento en que exclama lo mucho que mola su trabajo (es como la etapa de exaltación de la amistad, siempre pasa). Unos meses después saliendo del concierto fin de gira de Xoél Lopez en Madrid el primer comentario de Beatriz fue “¡¡Cómo disfruta este tío!!” y el que fuera algo que remarcábamos me hizo recordar este cabo suelto que tenía. El empujón final lo dio hace unos días Sin Remite que se indignaba por aquello de poner a los músicos en altares solo por el hecho de dedicarse a la música.

Así que yo hoy vengo a explicaros que yo soy como los músicos.

Me encanta la música y por ello estoy metida en este proyecto. Pero soy negada para producirla yo, ni tengo voz, ni sé tocar ningún instrumento, aunque hago mis pinitos en la percusión. Pero mi comparación no viene por ahí. Viene por la comparación de carreras profesionales y “disfrutamiento” de las mismas. Vamos a ir por puntos y prontito veréis que soy como los músicos y quizás también vosotros, atentos.

Siempre oímos (o leemos) que “los músicos tienen mucha suerte de dedicarse a la música”. Y no es que yo venga a decir que es mentira. Pero es que esto está mal expresado. Lo que tienen es suerte de dedicarse a lo que les gusta, les apasiona y les llena como profesionales y como personas. Y si esto no pasa pues algo falla, y se nota. Pero es que yo también (cuando me dejan) tengo muchísima suerte de dedicarme a mi trabajo, la docencia. Sí a la docencia, yo dejé una prometedora carrera como ingeniera para dedicarme a la docencia (he dicho que soy como los artistas así que esta sobrada se me permite). Sin perder mi trabajo ni nada, solo porque sí, porque me escuché a mi misma y dije “Quiero mancharme de tiza”.  Y bueno, no diré que me aplaudieron, pero sí que hubo quién me dio una palmadita y un abrazo por dar el paso. Y como docente, pues mira sí que me he llevado “palos”, pero para mí sigue siendo drogaina (y tengo un mono que no puedo) ese momento cuando quieres transmitir algo y ese algo llega al destinatario y entonces se le ilumina la cara cuando lo recibe! Porque vosotros no sé si os habéis fijado pero cuando descubres algo nuevo la neurona que se conecta hace que se te iluminen la cara y los ojos. Y yo doy palmas imaginarias (y no imaginarias) y si es necesario salto.

Sigamos, también oímos (o leemos) que “los músicos son héroes por dedicarse a esto de la música más ahora con lo mal que está todo”. Y otra vez no es que yo venga a decir que es mentira. Pero es que esto está mal expresado. Ahora mismo trabajar ya es casi un milagro, y eres un héroe no por tenerlo si no por ser capaz de desarrollar el trabajo de 3 personas, el tuyo y el de las 2 que despidieron, todo por un único sueldo. Que claramente no son todos los casos, pero haberlos haylos, y muchos como las meigas. Pero pensemos que no hay crisis… (unos minutos de reflexión). Pues mira para mi siguen sin ser más héroes que el señor frutero que me atiende siempre con una sonrisa y me explica de donde viene cada fruta.  Pero no porque no considere héroe a ninguno, todo lo contrario, ambos son héroes porque disfrutan de su trabajo y eso yo lo admiro y lo celebro. Porque para mí ser héroe no es coger una guitarra u otro instrumento y subirte a una cosa de madera o de lo que sea. Para mí ser héroe es que disfrutas de tu trabajo, luchas cada día por hacerlo mejor e intentas ser coherente con ciertas cosas que dices. No es lo que haces lo que te convierte en un héroe, sino cómo lo haces.

Pero también oímos (o leemos) que “los músicos viven de los aplausos de la gente, del escenario”. Y otra vez no es que yo venga a decir que es mentira. Pero es que esto está mal expresado. Para empezar porque viven (en el sentido de mantenerse con vida) del dinero que ganan, y aquí entra que muchos tienen que tener otro trabajo para poder vivir y en casos para pagar lo que les cuesta sacar un disco o desplazarse para dar un concierto. Pero no voy a entrar en ese nivel de detalle. Hablemos de los aplausos. El otro día en una entrevista Marcos de La Sonrisa de Julia comentaba que su chica se quejaba de que a ella nadie la aplaudía al terminar su trabajo. Julia, ¡yo te aplaudo no sufras! Pero la cosa está en que deberíamos aplaudirnos más, para empezar, y para continuar que hay que celebrar y compartir nuestras pequeñas victorias cotidianas. Hay más formas de aplauso además de juntar las manos para hacer ruido, solo hay que querer interpretarlas. Aún así os diré qué que te aplaudan por tu trabajo mola. Toque techo como docente el día que unos alumnos me despidieron con un aplauso cuando terminé una sustitución mientras me pedían un bis, digo… que me quedara. Y es algo que recuerdo con cariño y que en esos días malos da un poquito de fuerza. Pero también se merece un aplauso Beatriz por sus pantallas usables, o Seguer por como está atenta a que nadie se le pase la matrícula, o Carmen por sus exposiciones de peces o Saúl por sus clases y exámenes de entrenamiento. Pero todo no es trabajar también se merece un aplauso Beatriz por sus relatos y crónicas que nos erizan la piel, o Seguer por su arte para contar historias, o Carmen por sus ilustraciones y listas musicales o Saúl cada vez que nos echa un cable para resolver algo y al acabar nos pasa un tumblr para que sonriamos.

Y todo esto no es para que dejéis de aplaudir a nadie, sino para que empecemos a aplaudir (de la forma que sea) a todo el que disfruta de su trabajo y lo transmite. Y para que los músicos sigan disfrutando y transmitiéndonos ese disfrutamiento.

Así que como conclusión os diré que: Soy como los músicos. ¡Y tú también!

Aplausos para todos por favor.

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Comments
2 Responses to “Soy como los músicos”
  1. latiase dice:

    Yo exijo mi tanda de aplausos cada vez que estampo sellos y una ovación generalizada cuando acaban los plazos de matrículas y evaluaciones.

  2. sinremites dice:

    El músico que al comentario de si son héroes, responda citando a Xoel y su “soy un antihéroe. Ningún ser divino. Tus discos de platino me importan un pepino” me ganará forever and ever.

    Y volviendo al tema y ya más en serio, los héroes, son los que Fabián llama triunfadores. Los que van a trabajar cada día, y después de once horas son capaces de tomar una cerveza sin derrochar mal humor, sin que les estalle la cabeza, y esperar por las becas, y vestir a los hijos y pagar la hipoteca… Esos son los que merecen aplausos. Y me da igual si lo logran subiendo a un escenario o un andamio.

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