Derribando prejuicios: El nuevo disco de Melendi


Nota previa: Empecé a escribir esto hace mucho. Algo así como un día de febrero. Lo he dejado en reposo. Quizás demasiado. Tanto que puede que alguna percepción haya cambiado. Sin embargo creo que el fondo del mensaje sigue siendo el mismo… Y por eso hoy lo podéis leer.

Soy el primero que reconozco que tengo prejuicios. Y si me apuras, en la música más. Me gusta ir a mis bares de siempre, porque sé que allí ponen la música que “soporto”. Y si funciona la democracia y toca innovar, soy el primero que propongo cambiar de garito en cuanto me ponen 3 canciones seguidas de “ayguachipei”. Pero, debo reconocer que a veces (a veces…), hay que ser un poco más abierto y dar oportunidades.
Este fin de semana pasado no es que estuviera yo por la labor de dar oportunidades, pero las circunstancias (si vas de pasajero en un coche, te aguantas y escuchas la música que elige el conductor. Eso es así. Y siempre lo será) me obligaron a ello. Concretamente a escuchar el nuevo disco de Melendi, “Lágrimas Desordenadas” (Spotify).

Sí. Melendi… Entiendo vuestra sorpresa y estupefacción. Pero vamos a hacerlo bien. Vamos a hacer un juego. Os ponéis en mi situación…
– Asiento de atrás de un coche. Y ya sabéis que los de atrás nunca se enteran de la conversación salvo que se pongan en el hueco entre asientos y con la espalda hacia adelante. Y no era el caso. La espalda duele.
– Autopista, tarde-noche, oscuridad. No miréis por la ventana que no vais a ver nada.
– Viernes. Es decir, la mente totalmente off, así que nos olvidamos del posible pasado del “personaje”. Hemos dicho que le dábamos una oportunidad, ¿no?.
Es decir, resumiendo… No tenemos nada más que hacer salvo que tener la mente en blanco y escuchar las canciones que suenan, que no queremos identificar con ningún artista que conozcamos por asuntos que no vienen a cuento.

Y bien… ¿Qué es lo que suena entonces?
Suena a ranchera. Suena a fuego de chimenea (aunque creo que últimamente todo me suena a eso). Suena a hogar. Es un megamix que a veces se hace difícilmente explicable… Desde mi asiento de atrás, y en función de la canción sonaba a Alejandro Fernández (el mismito de las rancheras), a Fito (gensanta el maremagnun que estoy haciendo…). A ver, obviamente la voz del rufián es inconfundible, pero la musicalidad… Sé que no estaba en mi mejor momento mental pero la conclusión temporal de aquel preciso instante fue “coño, esto no parece Melendri… Esto se puede incluso escuchar”.

Matadme si queréis. Estáis en vuestro derecho. Pero creo que a veces (poned todos los asteriscos que queráis a esto), y sólo a veces, hay que saber cerrar los ojos y la mente, y simplemente abrir las orejas. Dejar de un lado el talibanismo musical y dejarse sorprender. Sin prejuicios. Sin ideas previas. A veces la música hace de las suyas y, sin que nosotros queramos lo más mínimo, nos da una vuelta de tuerca más. Quizás por eso la tenemos siempre tan presente en nuestra vida…

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Comments
2 Responses to “Derribando prejuicios: El nuevo disco de Melendi”
  1. Ruben dice:

    A mi me recuerda a Ricardo Arjona, al menos en la del jardin y los enanitos…

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